martes, 2 de junio de 2009

J. Krishnamurti. Sorrow has an ending / Conocerse a uno mismo

Sorrow has an ending

Sorrow follows us like our shadow, and we do not seem to be able to resolve it…
Sorrow has an ending, but it does not come about through any system or method. There is no sorrow when there is perception of “what is”. When you see very clearly “what is”—whether it be the fact that life has no fulfilment, or the fact that your son, your brother, or your husband is dead; when you know the fact as it actually is, without interpretation, without having an opinion about it, without any ideation, ideals, or judgements, then I think there is the ending of sorrow.

The Collected Works vol XI, p 284

Krishnamurti Pictures, Images and Photos


Conocerse a uno mismo
[10/02/2009]

E: Señor, ¿cómo podemos conocernos a nosotros mismos?

K: Es una buena pregunta. Escuche con atención. ¿Cómo conoce usted el aspecto que tiene? ¿Comprende mi pregunta? Usted se mira al espejo por primera vez, y después de unos pocos días, o unas pocas semanas, vuelve a mirarse y dice: «Ese soy yo nuevamente». ¿De acuerdo? Así es que, mediante el mirarse cada día al espejo, usted empieza a conocer su cara y dice: «Ese soy yo». Bien, ¿puede, de igual manera, conocer lo que usted es mediante el observarse a sí mismo? ¿Puede observar sus gestos, la manera en que camina, cómo habla, cómo se comporta; si es duro, cruel, grosero, paciente? Entonces empieza a conocerse. Usted se conoce a sí mismo observándose en el espejo de lo que hace, de lo que piensa, de lo que siente. Ése es el espejo: el sentir, el hacer, el pensar; y en ese espejo, usted comienza a observarse. Ahora bien, si el espejo dice: «Éste es el hecho» pero a usted no le agrada el hecho y quiere modificarlo, empezará usted a deformar el hecho y no lo verá tal como es.

Como dije el otro día, uno aprende cuando hay atención y silencio. El aprender tiene lugar cuando usted se halla en silencio y concede su atención completa. En ese estado comienza a aprender. Ahora permanezca en silencio, no porque yo se lo pida, sino porque ése es el modo de aprender. Esté en silencio y en completa calma, no sólo en el aspecto físico, no sólo en su cuerpo, sino también en su mente; permanezca muy silencioso, y entonces, en ese silencio, atienda. Atienda a los sonidos que hay fuera de este edificio: el canto del gallo, los pájaros, alguien que tose, alguien que se despide; escuche primero las cosas que están fuera de usted, y luego escuche lo que está pasando dentro de su mente. Y en ese silencio verá, si escucha muy atentamente, que el sonido externo y el sonido interno son una misma cosa.

© Krishnamurti Foundation Trust, 1974

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